martes, 1 de noviembre de 2016

Guia de siembra vegetales

Guia de siembra vegetales
te gustan las verduras, el cultivo o simplemente quieres tener tu propia huerta en casa, hoy te enseñamos cómo cosechar tus propias verduras, sin necesidad de semillas, de una forma económica y sencilla.
Además, otra de las ventajas es que solo tendrás que adquirir una sola vez el producto que quieras cosechar. No pierdas detalle, pues aunque no tiene mucha dificultad, ni requiere grandes habilidades de labranza, debes tener en cuenta una serie de factores y cuidados que te contamos a continuación:
1. Ajos
Dentro de la cocina mediterránea, el ajo es uno de los ingredientes fundamentales. Además, si se come crudo, posee innumerables virtudes demostradas científicamente tales como incrementar las defensas, es antiinflamatorio, anticoagulante y ayuda a incrementar los niveles de insulina, entre otras cosas. Por eso hoy te enseñamos cómo cosechar los tuyos propios:
Averigua cuándo es mejor plantar los ajos en tu región
Normalmente las mejores épocas para plantarlos son a mediados de otoño o principios de primavera. El ajo no es una planta excesivamente delicada por lo que crece bien en una amplia gama de climas.
Elige el lugar idóneo para la siembra y prepara el terreno
Lo primero que debes saber es que el ajo necesita mucho sol, aunque puede estar en zonas de sombra parcial. El suelo tiene que estar cavado y quebradizo -mejor si se trata de una zona con suelo arcilloso-. El suelo deberá estar bien drenado y es recomendable que uses compost y estiércol para darle nutrientes a la tierra.
Utiliza un ajo que sea fresco para la siembra
El ajo se siembra a partir de un diente, mucho mejor si es fresco -puedes adquirirlos fácilmente en un mercado local o en alguna granja, evitando siempre que hayan sido rociados con algún aerosol químico-.
Debes escoger una cabeza de ajos que tenga dientes grandes y que estos no estén blandos, ya que de cada uno de ellos brotará una planta. Si tienes un ajo en casa que haya empezado a brotar, puedes usar ese.
Siembra del ajo
Utiliza solo los dientes más grandes para plantarlos
Planta los dientes más grandes, ya que los pequeños producen bulbos de menor tamaño.
Empuja cada diente unos 5 cm dentro de la tierra con la puta hacia arriba
Es recomendable que cada planta de ajo tenga una separación de al menos 20 cm para un mejor crecimiento.
Cúbrelos con mantillo
Puedes cubrirlos con un mantillo que incluya heno, hojas secas, paja, compost, estiércol descompuesto o recortes del césped que estén podridos.
Fertiliza los dientes o la superficie con compost
En el momento en que plantamos el ajo hay que fertilizarlo. Hazlo también en primavera si los plantas en primavera o viceversa.
Cuidados de la planta
Riégalas con frecuencia
Una vez plantados, los ajos necesitan estar húmedos para que las raíces puedan desarrollarse. Tampoco te pases con el agua porque la planta podría pudrirse, sobre todo en los meses más fríos.
Riega las plantas profundamente una vez por semana si no ha habido lluvias. No es necesario regarlo mucho a no ser que haya sequía, y en ese caso, riega con moderación. Además, deberás reducir el riego gradualmente cuando se va acercando el verano, ya que necesita de calor y sequedad para que los bulbos maduren.
Mucho cuidado con las plagas
Ratones, insectos, topos o alguna otra criatura podrían fastidiarte la cosecha, ya que se comen los bulbos y pueden hacer sus nidos entre las plantas. Sobre todo debes tener cuidado con los áfidos, unos insectos a los que parece encantarles las hojas y los capullos del ajo -puedes frotar con el dedo sobre ellos para aplastarlos-. Muchas veces, los ratones hacen sus nidos en el mantillo con el que hemos recubierto las plantas de ajo, por lo que si tienes este problema, deberías utilizar otro abono para que no se sientan atraídos.
Cosecha
Come algunos tallos si lo deseas
Cuando la planta comienza a crecer, aparecerán unos tallos verdes y largos que formarán bucles. Puedes sacar alguno y comerlo si lo deseas. No lo hagas con todas las plantas porque esto puede dañar las cabezas. Te recomendamos que uses guantes cuando extraigas los tallos, ya que ¡tus manos podrían estar oliendo a ajo durante varias horas!
Atento a las señales que indican que el ajo está listo
Los ajos estarán listos para ser cosechados cuando las hojas se vuelvan amarillas o marrones y cuando notemos que los dientes son completamente individuales unos de otros en el bulbo.
Cuando los tallos comienzan a secarse, hay que cosechar el ajo o la cabeza podría romperse. Normalmente, la recolección dura desde finales del verano hasta bien entrado el otoño. En algunas zonas cálidas se puede cosechar de una forma más temprana.
Utiliza una pala para aflojar el área que hay alrededor de los bulbos para extraerlos
Pon mucho cuidado con la pala porque podrías fastidiar el bulbo. Una vez que han sido extraídos, lávalos y déjalos en un sito ventilado o al sol para que se sequen durante varios días.
Almacenamiento de los ajos
Puedes ponerlos en un recipiente para ajos
Los bulbos, una vez que están secos, pueden ser guardados en un recipiente de cerámica.
Haz trenzas de ajos
Puedes colgarlos trenzando las hojas secas en la despensa o en la cocina.
Conserva el ajo en aceite o vinagre
Los dientes de ajo pueden conservarse perfectamente en aceite o vinagre pero, siempre dentro de la nevera y es recomendable consumirlos rápidamente para evitar que aparezcan bacterias.
2. Apio
El apio es otro de los alimentos esenciales que te enseñamos a reciclar una vez que hayas comprado. Entre las propiedades que posee podemos encontrar que es una verdura que reduce el colesterol, es anticancerígeno, reduce el estreñimiento, es diurético, antiinflamatorio, disminuye la presión sanguínea y, curiosamente, parece ser que cura el insomnio. Un alimento tan sumamente completo, que no puede faltar en una dieta equilibrada. Por ello, te enseñamos cómo rebrotarlo sin semilla:
Utiliza el apio que hayas comprado para cocinar y la base ponla en remojo durante unos días
Si metemos la base del apio en un bol con agua -esta deberá cubrirlo más o menos hasta la mitad-, en unos días veremos como rebrota.
Trasplántalo en una maceta y riégalo
En un tiempo, tendremos una planta propia de apio, la cual podremos utilizar para cocinar y volver a plantar.
Aquí añadimos un vídeo donde podrás ver este sencillo proceso paso a paso:
3. Piña
La piña también es otro de los alimentos que podremos repoblar en casa sin necesidad de semillas. Para poder plantar una planta de piñas, solo necesitas una piña fresca que podrás comprar en cualquier supermercado o frutería. Es uno de los alimentos más aconsejables para realizar algún tipo de dieta, ya que posee multitud de propiedades que ayudan al tránsito intestinal, debido a que es un alimento rico en fibra, bajo en calorías y que contiene vitamina C. Sigue estos sencillos pasos y podrás tener tu propia planta productora de piñas en casa:
Elige una piña que sea fresca
Las hojas deben estar intactas y que no hayan empezado a ponerse feas. La piña no deberá estar verde, pero tampoco demasiado madura -podemos comprobarlo tirando con cuidado de sus hojas, ya que si se desprenden, será señal de que está demasiado madura para plantarla-. Asegúrate bien de que no tenga ningún insecto.
Corta con un cuchillo la parte superior, cogiendo un par de centímetros de la fruta y sin dañar el tallo
Quita algunas de las hojas inferiores para que el tallo quede expuesto. Esto ayudará a que el tallo produzca raíces. Corta cualquier resto de fruta sin dañar el tallo.
Pon el tallo boca abajo y deja que se seque durante una semana
Las marcas de los cortes y donde hayas quitado las hojas se endurecerán.
Pon en remojo la corona de la piña
Deberás elegir un baso que sea capaz de sostener el tallo y evitar que se sumerja por completo. Puedes clavar unos palillos -de forma cruzada- en la corona de la piña para que se sostenga más fácilmente, de tal manera que las hojas sobresalgan y el tallo quede sumergido.
Después, coloca el vaso en un sitio donde le de el sol y espera varias semanas a que salgan las raíces. Debes cambiarle el agua cada dos o tres días para evitar que salga moho.
Planta la corona de la piña en una maceta cuando las raíces alcancen varios centímetros de longitud
Utiliza tierra ligera para jardín con un 30% de materia orgánica -esta tierra tiene la combinación de nutrientes adecuada para la planta-. Una vez plantada presiona bien para compactar un poco la tierra, con cuidado de no echar tierra por sus hojas.
Coloca tu planta en un sitio donde haya un ambiente soleado, templado y húmedo
Manténla en un sitio donde no le falte la luz solar y que la temperatura nocturna no baje nunca de los 18ºC.
Cuidados
Deberás regarla ligeramente una vez a la semana y fertilízala con fertilizantes de solubilidad dos veces al mes durante el verano. Si el clima es seco, riega la planta regularmente.
El fruto
No debéis desesperaros, pues es un proceso que puede durar años, pero en algún momento debería aparecer un cono rojo entre las hojas, seguido de flores azules y, después, la ansiada piña. Una vez que ha comenzado a salir, esta tarda 6 meses aproximadamente en estar lista.
4. Lechuga romana
La lechuga es una de las verduras que más consumimos. Es muy saludable y se recomienda a todo tipo de personas ya que posee bastantes vitaminas -A, del grupo B, C y E-, magnesio, potasio, calcio, sodio, hierro y selenio. Además, tiene flavonoides que cuidan el corazón y protegen el hígado. Al igual que con el apio, puedes cultivar una lechuga romana usando solo el tallo que generalmente suele acabar en el cubo de la basura.
De la misma forma que con el apio, solo tienes que tomar la base recién cortada y colocarla, con la parte cortada hacia arriba, en un recipiente de agua donde reciba luz solar directa. Cámbiale el agua todos los días para evitar el moho.
Después de unos días, comenzarás a ver brotes y hojas. Siete a diez días después podrás plantarla en tierra, y en unas semanas tendrás una planta de lechuga nueva. Cosecha y repite el proceso.
Aquí te dejamos un video para que puedas ver el proceso de una manera más ilustrativa:

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